
Cuando repasamos la historia del Encinar de Montezarzuela nos sorprende enormemente que todavía siga siendo un entorno natural privilegiado. Es natural pensar que estando tan cercano del núcleo urbano de El Casar, pasaría rápidamente a formar parte de su extrarradio, cambiándose las encinas por el cemento.
Esa ha sido en realidad la historia urbanística del pueblo, orquestada por alcaldes y grupos de presión urbanística, poco preocupados por preservar la naturaleza y aquellos recursos que hacen hermoso y único este pueblo de la Campiña Baja de Guadalajara.
Hace casi 20 años, comenzaban las obras en la zona occidental del encinar, un sector denominado “Montezarzuela-fase-I” en el lenguaje urbanístico del Plan de Ordenación Municipal (POM), y al mismo tiempo comenzaron las denuncias y protestas de ciudadanos y ecologistas.
Pero las obras no se pararon por respeto al medio natural sino por las denuncias de los compradores hacia la urbanizadora por posible delito de estafa. Tras muchos años de espera, la situación legal del encinar parece despejarse y vuelve la amenaza del cemento.
En realidad, toda la masa forestal del encinar estaba programada para terminar siendo una urbanización mas de El Casar, pero afortunadamente, solo el sector occidental fue catalogado como suelo urbano consolidado lo que ha facilitado que el resto de la masa forestal se haya podido proteger recientemente, gracias a la presión de las asociaciones ecologistas, ciudadanos comprometidos con el medioambiente y a partidos progresistas como Izquierda Unida .
¿Porque al sector Montezarzuela –fase-I no se le protege como al resto de las masas forestales del municipio? Hoy en día es incomprensible que se sacrifique un sector de encinar cuando si algo sobra en El Casar es suelo urbanizable en sectores llanos, desarbolados y cercanos al núcleo urbano. ¿Porque, como ya se ha hecho en otras ocasiones, no se traspasan los aprovechamientos a otros sectores, no perjudicando por tanto a los actuales propietarios?
Son preguntas difíciles de responder y que hacen desconfiar de que se estén gestionando correctamente los recursos naturales del Municipio. En las alegaciones al último POM de El Casar (Julio del 2004) el Grupo Popular dudaba de la imparcialidad de sus ordenanzas y normas ya que el arquitecto municipal que lo ha diseñado era propietario de una gran parte de terreno en Montezarzuela. Podemos por tanto preguntarnos: ¿Que intereses y criterios se han aplicado/se están aplicando para el sector de Montezarzuela-fase-I?
Cualquiera que conozca el encinar puede comprender que como ciudadanos de El Casar queramos Montezarzuela como monte público protegido, reforestado, limpio y libre de la especulación inmobiliaria.